jueves 8 de septiembre de 2011

El Nombre del Juego

Por: Juan Ibarrola C.

La elección del 2012 más que parecer una partida de ajedrez, parece la “víbora de la mar”, porque los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán. Y no solo me refiero a los panistas; todos los “suspirantes” a la silla presidencial, afinan sus mejores artes y capacidades para jugar los juegos políticos mexicanos. La mala noticia es que estos juegos, de candorosos y divertidos, se han convertido en sangrientos y divisores.

Con la llegada del mes patrio, más que perdernos en lo que cada mexicano quiere o tiene que celebrar –al final de que festejamos el 15, ¡festejamos!- deberíamos de tratar de encontrar el nombre del juego. Si, ese que nos va a dar candidatos, para pasar al candidato y después al Presidente (o Presidenta, no se sabe).

Los “Dados” no pueden ser, porque al final el azar es quien manda en este juego, y en verdad nadie se la va a querer jugar así. Los de Acción Nacional, ya removieron uno más de los competidores (Alonso Lujambio) para quizá crear en este juego, una imagen mejor fortalecida para Ernesto Cordero, quien por lo menos en las encuestas internas, está muy por debajo de Josefina Vázquez Mota.

Si llegase a ganar Cordero la interna, entonces no será el destino, sino consecuencia del poder que tiene la mano que avienta los dados; pero los dados “cargados”. Esta lanzada de dados, se determinará si el Secretario de Hacienda renuncia este viernes 9 de septiembre, para comenzar su juego.

Sino como en la “víbora de la mar”, “El Neto” como va muy atrás, entonces se quedará. La “Chepa” va derecho y no se quita, y si le pegan se desquita.

“Los Encantados” parece ser el juego que el Revolucionario Institucional de manera soberbia y cual si fueran los “niños bien” del barrio, confunden con ser “encantadores”, cuando en realidad la finalidad del juego es quedar inmóvil.

El último informe de gobierno del mexiquense Peña Nieto, cerró con un vídeo donde al final del mismo se aprecia a él, siguiendo un camino que lo debe llevar a la Presidencia. La verdad es que solo le faltó Dorothy, el Hombre de Hojalata, el León Cobarde y el Espanta-pájaros, porque el camino amarillo, ese si estaba. Y no me refiero al camino amarillo de los perredistas, sino al del Mago de Oz.

Todo indica que hasta hoy, pocos en el PRI han entendido los “encantados” solo el Senador Beltrones –jugador experimentado, hasta en la rayuela- se ha quedado inmóvil.

“Quemados” es el juego predilecto de los de la Revolución Democrática. La jugada de Marcelo Ebrard fue de campeonato. La realidad es que no se sabe sí fue de él o de Andrés Manuel López Obrador, ya que al mover al alfil Martí Batres, y “quemarlo” ante el respetable, se obtuvo un capital social y político que les hacía mucha falta. Fue de política de primer mundo; todo estaba “fríamente” calculado para jugar a los “quemados”. Habrá que ver las encuestas la semana entrante.

Como es un juego, en verdad, esa remoción, que se las crea otro, porque yo no.

Ya que son varios los nombres del juego, y quiero creer que el que están jugando todos los candidatos y no solo presidenciales, sino también los que van a la Jefatura del Distrito Federal, a las gubernaturas, diputaciones, senadurías, etc., es “La Lotería”.

Este juego tradicional, histórico y sumamente controversial, ha sido la diversión de chicos y grandes. Consiste en que una persona lee tarjetas que contienen figuras; los jugadores llenan casillas –quien lo iba a decir- y evidentemente quien más rápido lo haga es el ganador.

Cuando lo ganas en verdad te sientes muy bien; aunque en realidad cuando te dan tu premio, la gran mayoría de las veces no vale la pena.

En la “Lotería” política muchas veces lo que se saca el ganador es la “rifa del tigre”. En ésta en vez de gritar: ¡El Valiente!, gritan… ¿Quién es el Valiente?

Cuando dicen: ¡La Muerte!, su voz se convierte en profecía y nos invade como país, acompañada de violencia y sangre, mucha sangre.

“El Catrín” es otro personaje de la lotería política. La gran mayoría de los políticos mexicanos se convierten en catrines de pipa y guante que no tienen la menor identificación con la gente que votó por ellos. Antes de ser elegidos, muchos eran más “pueblo” que el propio pueblo.

“El Violín” y “El Apache” son la mejor forma de entender lo que los políticos hacen cuando llenan esas casillas. Nos ven como Apaches –con todo respeto a los apaches- o sea como “indios”, ignaros y conformistas y al principio, a la mitad y al final de sus administraciones lo único que nos pintan es un “violín” o era “violoncello”, bueno en realidad no importa, de todas formas nos lo pintan.

El diablo, la araña, el caso, el borracho, la dama, el sol, la luna, el gallo, el corazón, el camarón, la sandía, la mano, la bota, el cotorro, el melón, la corona, el alacrán, la sirena, el paraguas, el barril, el gorrito, la pera, la chalupa, el arpa, el soldado, la rosa, el árbol, el nopal…
Les pido queridos lectores, que ustedes mismos saquen sus propias conclusiones ya que a mí, me pueden acusar de alburero, o de cínico, o de ingenuo tal vez.

De lo que estoy cierto es que en “La Lotería Política, la casilla que se busca es la de “La Bandera”, digo para poder portarla en el pecho.

Uno solamente gana… los demás como siempre, pierden.

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