sábado 15 de enero de 2011

Varias cosas de un mismo Tema: México.

Mis queridos, finos y nunca bien ponderados Valedores: ayer mismo estaba con mi Patrón, que es el dueño, único accionista, editor, corrector de estilo, diseñador y Presidente y Secretario General del Sindicato Único de Trabajadores Misceláneos Conexos, Convexos y Anexos de la Red de la República Mexicana (SUTMCCARRM) del cuál el único afiliado soy yo (él es el dueño) de lamiscelaneadetodos, platicando sobre nuestra actitud (de él, de la mía, de la suya de ustedes, de incontables personas que nos decimos mexicanos) con este país, nuestro país: México.

Le referí lo que un amigo mío, el Vista Rafael Lorenzana decía sobre nuestra Historia: “la conquista la hicieron los indios”, “la independencia los españoles” y la “Revolución los capitalistas”. Aquí nos quedamos callados porque no supimos como enriquecer el tema.

Acto seguido y en vista de nuestra ignorancia, me comentó que muchos de nosotros ni siquiera sabemos el significado de MÉXICO (si creen que yo se los voy a decir, tan mal), mmmm, mi editor me pide que no sea díscolo, ta’güeno, hay les va:

“Según la versión más aceptada, el nombre de México proviene de los vocablos náhuatls mētztli= luna, xictli= ombligo o centro, y -co= sufijo de lugar. México entonces significa: “Lugar en el centro de la luna”, o más precisamente, “en el centro del lago de la luna”, que era uno de los nombres con que los mexicas conocieron el lago de Texcoco”.

Pero bueno Valedores, les comentaba antes que me interrumpiera mi Patrón, que él me señalaba nuestra ignorancia histórica y si es cierto, no sabemos nada de Historia de México, de nuestra Historia, apenas sabemos lo que nos dicen los libros de texto de primaria. Nuestros historiadores y nuestros maestros nos hicieron y hacen que esta materia sea tediosa y árida, llena de fechas y nombres que nos aprendemos cada lunes para las efemérides escolares y para pasar los exámenes, nombres, fechas que olvidamos en el corto plazo porque no nos ayudan a comprender, entender y a sentir lo mexicano.

Miren ustedes queridos Valedores, hace años estuvo de moda un libro llamado “AZTECA” de un escritor gringo llamado Gary Jennings, según yo mero, es una novela histórica o es Historia novelada al modo de nuestro Francisco Martín Moreno, es decir, con harta bibliografía.

“Azteca” nos narra los recuerdos de un anciano mexícatl (nunca aceptó el término de “azteca” o de “indio”) contados a Juan de Zumárraga en el tiempo de la conquista.

A diferencia de Francisco Martín Moreno que cada libro es una denuncia, este libro de Jennings (alguna vez me comentaron que era una visión muy “agringada” de nuestra Historia) nos permite viajar por el tiempo y conocer como vivieron los mexicaltin, que comían, como se organizaban, sus guerras, sus amores, sus desamores. Al leerlo (era joven) pensé que me hubiera gustado ser mexícatl de ese tiempo, pero me congratulo ahora de ser mexicano de este tiempo.

El leer libros como este, o como el de Salvador de Madariaga (Corazón de Piedra Verde), o Tlacaélel de Miguel León Portilla o los de Francisco Martín Moreno (son un montón) de tan sabrosos que son, que nos exigen investigar en sus fuentes de algún momento histórico que nos haya gustado particularmente. El conocernos nosotros mismos a través de nuestra Historia, es como buscar viejas fotografías nuestras y preguntarles a nuestros padres, nuestros hermanos mayores, nuestros abuelos o tíos o padrinos, como chincuetes vivimos para llegar a ser lo que el espejo me dice que soy ahora y preveer como podríamos ser mañana.

En relación a que el libro de Jennings era agringado, siempre he creído que la Historia contada en novelas, en series de televisión, de radio, o en películas, nos presentan una disyuntiva: nos sirven de distracción y no les hacemos el mayor caso, o nos pueden hacernos creer el mensaje que pretender propagar, en este caso, es responsabilidad del receptor si las acepta como están, o las investiga.

Amigos míos, Valedores, estas fiestas patrias que se extenderán inclusive hasta el mes más bonito del año: noviembre, celebremos con tequila, celebremos con curados de pulque, celebremos con sotol, con bacanora, con aguardiente de caña, con agua de chía, de limón, de jamaica, con tepache, horchatas. Pongámonos sombreros michoacanos, mexicalpeños, veracruzanos, yucatecos, sombreros a la usanza de todos nuestros estados; bailemos no nada más el jarabe tapatío o el pasito duranguense o la música de incontables bandas norteñas con nombres “ácidos” o “cumbias”, recordemos que hay polcas y redobas norteñas, sones jarochos, danzones, bonitos sones oaxaqueños (no todo es llorona), mucha música mexicana.

El primer paso es conocer México para que inmediatamismamente, tengamos conciencia de que cada uno de nosotros es México y al celebrar México, nos celebremos a nosotros mismos.

Valedores e incontables lectores míos, seguiremos con varias cosas de un mismo tema: México.

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