De Imagen
Por: Juan Ibarrola C.
Maravillosa frase de alcances ilimitados. Lo digo porque tú interés nunca será el mío y viceversa. Analizar si la situación del país se encuentra en un área de interés para muchos, no es banal ni estéril, máxime cuando los hechos lo demuestran así, por lo menos desde que inició la administración de Felipe Calderón.
Siempre he creído que México es un país ingenuo e indolente. Ingenuo, porque sigue creyendo en las falsedades de sus políticos. Indolente, porque su gente no tiene la mas mínima intención de razonar y actuar a las malas decisiones que han llevado al país a un estado “sui generis”. No es del interés colectivo lo que sucede a nivel general, ya que todos tratamos de salir adelante con lo poco de normalidad que le queda a nuestra patria. Nos conviene seguir en la posición de víctimas de sistemas políticos, que aunque se vendan como la diferencia salvadora, no son más que la misma mierda que hemos tenido por lo menos desde hace 40 años.
Lo triste es que nadie sabe como enfrentar al gobierno de forma real y que arroje resultados concretos a favor de la gente.
El temor del que ha sido presa la sociedad, la lleva a crear esa área de confort donde lo principal es lamentarse y descalificar con razones tercermundistas lo que sucede. A lo más que se llega es a organizar una marcha por la paz –ya ni en ellas se tiene paz- y el gobierno, por supuesto lo permite, debido a que así le conviene a sus intereses y a la vez, a quien organiza la marcha también le conviene ya que, de esta forma se convierte en un “luchador social” al que seguro el gobierno pronto le enviará recursos para su ONG.
Al Presidente, al gabinete de seguridad y al gobierno federal en su conjunto, les conviene a sus intereses que las cosas se desarrollen como hasta hoy (una sociedad sumida en el miedo de la delincuencia organizada) ya que, la principal tarea es combatir y frenar a las organizaciones criminales y al ser el objetivo prioritario y que hasta el 2006 era desconocido por la gente, entonces a aprobar grandes presupuestos para la policía; a otorgarle poder ilimitado, al fin que no depende de la gente sino de los legisladores y si me apuras tantito, el pueblo como ya no cree, tampoco juzga y mucho menos les demanda lo que así no hicieren.
A los Senadores y Diputados, también así les conviene a sus intereses, ya que al ser la inseguridad el tema central, no le dan oportunidad a la sociedad a que se de cuenta de cómo se está gestando la próxima elección presidencial desde las Cámaras, a beneficio directo de los líderes de bancadas, o a los políticamente significativos –a la perrada, que sigan cobrando sus sueldos de legisladores- amén de que una reforma política real se logre, o bien de que las leyes le den a la gente aunque sea un poquito de desarrollo social. No, al legislador le vale madre, ellos y ellas cobran su sueldo y gozan de los beneficios que los presupuestos para sus comisiones les otorgan. Al fin que para darle esperanza a la sociedad, están los medios de comunicación, quienes a la vez fungen como los publirrelacionistas de políticos y partidos.
Lo triste es que tienen razón, entre la gente, provoca menor interés los problemas reales y urgentes que el “borrego” de que Lucero va a llegar a un puesto público en el Estado de México; y entonces “Fuenteovejuna” a lincharla por “pendeja”. ¿Cómo se atreve la Lucero a pretender gobernarnos? Y de aquí cualquier cantidad de interrogantes inútiles que al hacérselas, la gente cree que está participando en la política real de nuestro país. Y como en verdad no hay mucho que pensar entonces a la gente, así le conviene a sus intereses.
Los medios también se manejan aprovechando la situación actual, por así convenir a sus intereses. Crear programas como el que conduce Adalberto Ramones (Adal, para los cuates) y Alan Tatcher y que estratégicamente se transmite el domingo –el día que más culpable y jodido te sientes ¿a poco no?- para que puedas ver como sí se le pueden cumplir los sueños a un pobre infeliz, aunque en la realidad todo es una mentira producida para tal efecto. Lo que se busca es la carambola de tres bandas, ya que en la primera, le devuelves la esperanza a la gente; esperanza sin sustento, ya que en nada cambia las vidas de los mexicanos. La segunda es brindarle tranquilidad al gobierno al ofrecer al pueblo lo contrario a lo que en toda la semana recibe, es decir, te cambio la angustia por la ilusión. La tercera es única y exclusiva del medio, ya que al producir programa de este tipo y al saber que la gente los ve, gana. ¿Qué gana? Dinero, solo dinero.
Al interés de los Gobernadores y Presidentes Municipales también le conviene que las cosas estén así. Que mejor forma de esconder su incapacidad que tener realidades que un día son nacionales y al otro locales. ¿Entonces de quién es la responsabilidad? César Duarte de Chihuahua, cuando tomó posesión se atrevió a prometer que la violencia en su estado se iba a terminar en 100 días. ¿Y qué pasó?, muertos, muertos y más muertos. La Policía Federal le dispara por error a un estudiante juarense en una marcha por la paz y es aquí donde la responsabilidad ya no es estatal sino federal.
Conviene que los jóvenes ingresen a las filas de la delincuencia organizada, ya que así tendrán oficio y beneficio, aunque éste último sea material y fugaz. Sería conveniente aunque complejo si mejor se les ofrecen opciones de educación y cultura; de salud y esparcimiento; de aspiración y de ganas por tener un futuro honesto. Pero no. Es más fácil que se dediquen a matar, aunque maten. Es más fácil que los maten, aunque mueran. Es más fácil que encuentren cabida en la nómina de los “malandros”. De todas formas así les conviene a sus intereses.
Al PRI le conviene a sus intereses que los electores se desilusionen de todo lo que huela a azul. Les conviene la paralización de todos los sectores políticos, sociales, productivos, económicos, intelectuales y culturales. No importa el tiempo perdido; así les conviene a sus intereses.
Y nosotros, el pueblo, no nos damos cuenta de que somos parte de la gran conveniencia de intereses y que urgente se necesita una reformación total de país. No nos hemos dado cuenta de que nuestra ignorancia y apatía solamente logran que una clase de ignorantes apáticos manejen los destinos de México y que quizá solo bastaría con apretarles tantito para que entiendan que son tantos los focos rojos que ya es momento de atenderlos.
No nos hemos dado cuenta de que creyendo que estamos conviniendo a nuestros intereses, los estamos perdiendo.
No nos hemos dado cuenta de que para muchos, ya no es orgullo ser mexicano.
Pero aun así… les conviene a sus intereses.
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