lunes 17 de mayo de 2010

Diego Fernández De Cevallos, LA VERDAD



De Imagen
Por: Juan Ibarrola C.

Intento combatir a diario el “sabetodolismo” y en verdad me asuste cuando, entre sábado y domingo recibí cualquier cantidad de llamadas preguntando mi opinión sobre la desaparición de Diego Fernández de Cevallos. Ni policía, ni criminólogo, ni abogado; ni mucho menos médium, solo soy un comunicador que trata de hacer análisis político-social sobre los demonios que andan sueltos en este país desde hace varios años.

Quitarles el tiempo con lo que ya está escrito hasta hoy, no es mi intención. El solo hecho de la desaparición envía señales fuertes que nuevamente ponen al colectivo en confusión, temor y por supuesto en lo que ya se convirtió en el estado natural del mexicano, la incertidumbre. Sin embargo debemos de entender sí en verdad –como muchos dicen- nuestra sociedad busca sangre en lo que se dice, se escucha o se lee en los medios de comunicación. Por otro lado, tal vez lo que busca es la verdad para ya no vivir en el “valemadrismo” del ¡de todas maneras nunca vamos a enterar de la verdad!

Hoy la gente ya necesita saber qué pasó, quién es el culpable, quién se va a responsabilizar, cuál será el impacto real de lo que está sucediendo; y no solamente con el caso de Diego Fernández de Cevallos, sino con todos los pendientes que atraen la atención y el legítimo interés del público.

Los medios hoy manejan muchas hipótesis, desde el secuestro de un grupo ordinario y perdido, hasta un levantón relacionado con el narcotráfico. Desde un cliente insatisfecho de su prestigioso despacho, hasta que el EPR lo tiene. De todas formas el resultado de lo que verdaderamente sucedió será incierto y escéptico para quienes ya están cansados de tantas mentiras.

A pesar de que hace 3 años estuve en una comida con Diego Fernández de Cevallos y un grupo de amigos panistas y priistas, a él no lo conozco, no tengo nada en su contra, ni a su favor. La información sobre las posibles causas de su desaparición y/o paradero, hasta el momento en que esto escribo, son exactamente las mismas que el sábado 15 de mayo a partir de medio día: NADA. Insisto, ya me dí por vencido, sobre tratar de solucionar situaciones donde, como en este caso quizá ni las autoridades saben lo que sucede.

La larga lista de contraposiciones en las redes sociales son verdaderamente el mejor ejemplo que debe tomar en cuenta el gobierno federal, debido a que sí bien hay quienes esperan que el “Jefe Diego” se encuentre en perfectas condiciones, tampoco faltan las voces que con algo de razón y quiero pensar sin un sentimiento verdadero, asocian al “desaparecido” con toda la clase política mexicana, con la carga negativa De Imagen y por supuesto, pidiendo sarcásticamente que regrese, pero que regrese lo que se llevó. También apuntan que es otro teatro del gobierno para distraer la atención. Desafortunadamente es comprensible que así se expresen.

Por lo anterior (quizá por eso se han tardado tanto en responder) las respuestas que debe dar el gobierno por el bien de la salud mental y emocional del país, deben ser completa y totalmente ciertas, es decir, ya no se pueden dar el lujo de lanzar supuestos, verdades a medias, termómetros como el de Manuel Espino en Twitter, ni mucho menos, operativos espectaculares que ya nadie cree, de los que ya la gente se cansó; de esos que funcionan solo con artistas, deportistas o con directores técnicos de equipos de futbol.

Tal vez al Presidente Calderón no le llega el sentir del pueblo. Quizá tampoco a su primer equipo; pero lo que es un hecho es que a los inmediatos inferiores, sí. No habrá por ahí alguien que les diga a estos “inalcanzables” que en verdad las cosas ya están feas y fuera de control.

El tema de la ausencia de Don Diego, produce mensajes políticos terribles, ¡imagínate! diría el compadre: “Estos no pueden proteger ni a los suyos”. La vecina asegura “el narco lo tiene para mandarle un mensaje al Presidente”. Muchos jóvenes no tienen la menor idea de quien es Diego Fernández.

Ya no necesita la gobernabilidad del país que se sigan creando chismes y rumores de los “sabetodolodistas” debido a que estos últimos ya han rebasado la barrera del hartazgo y por supuesto, y a pesar de sus “asegunes” están esperando respuestas concretas por parte del gobierno.

El principal golpe y el que ya no podrán quitarse, es el que con esto directamente recibe el PAN, sus candidatos, su futuro al 2012. También el que con la misteriosa desaparición del “Jefe”, recibe la PGR, la Secretaría de Seguridad Pública Federal y por supuesto la Secretaría de Gobernación.

Ojala que sumado a esto, estén preparando en el gobierno un paquete de respuestas donde nos aclaren sobre los responsables reales de la tragedia en la Guardería ABC. Donde nos aclaren quién mató a Paullete, por qué lo hicieron y quién metió su cuerpo debajo de las sabanas de su cama. Donde nos aclaren por qué en la guerra contra el narco han muerto más de 4 mil niños, hoy conocidos como “daños colaterales”.

En verdad espero que Diego Fernández de Cevallos se encuentre vivo y en optimas condiciones de salud, como también espero que la verdad impere en nuestro país; que dejen de inyectarnos futbol, como el antidepresivo eficaz que necesita la gente para olvidarse durante el fin de semana de tanta mierda. De todas formas el lunes tempranito, regresamos a ella.

¡Atrévanse! Ustedes conocen la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad.

Hoy más que nunca será lo mejor. Aunque pierdan.

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