lunes 15 de febrero de 2010

San Valentín



Pues bien Valedores, estamos a días de que nosotros, humildes y prietitos indígenas de esta parte de América , celebremos a nuestra pareja con una festividad anglosajona: el Día de San Valentín (que raro que lo hagamos, si esta celebración, como la de Santa Clos, es muy mexicana, casi como el tepache. Por cierto, Santa Clos debería de ser San Clos, hay confusión en este sentido en la comunidad gay).

Jóvenes, Muy Jóvenes, Viejos y Muy Viejos celebran el Día del Amor y de la Amistad. Aquí vemos nuestra compulsión a comprar, necesidad creada por el comercio para incentivar sus ventas, pero dejemos ésta discusión para otra ocasión.

No existe realmente una hipótesis verificable sobre el origen de esta celebración, solamente podemos especular si viene de la antigua Roma con sus dos vertientes: fiestas paganas “lupercales”, o conmemoraciones religiosas sobre el martirologio de San Valentín de Roma.

Se conjetura que la costumbre de enviar tarjetas postales amorosas nació en Inglaterra para pasar a los Estados Unidos y de allí, gracias a la transculturización (fenómeno anterior a la “globalización”), a nuestros países, con una serie de agregados: rosas, chocolates, muñecos de peluche, etc., de tal suerte, que ahora los chinos empiezan a celebrarla.

Independientemente de su origen o de sus actuales motivos, este día, por éste día, nos hace ser románticos. Somos capaces de crear un poema donde ensalzamos las bondades (puede ser literal) de nuestra pareja. Buscamos en la red informática frases que cuadren con nuestra forma de pensar sobre el bien amado. Tratamos de encontrar la postal, el dibujo más lindo que pueda llamar la atención de nuestra prenda más querida y explicarle cuan grande es nuestro amor por ella.

Se han dado casos de que una frase afortunada de un afortunado Don Juan pueda ser, al mismo tiempo, objeto de veneración por féminas que tuvieron la dicha (o la desdicha) de recibirla de tal don Juan creyendo que son las únicas depositarias del amor eterno de este polienamorado.

Existen también modernos Ciranos escribiendo apasionadas cartas de amor para sus cuates o cuatas, con apenas algunas características de las destinatarias pa’ no poner en un predicamento al enamorado por confundirlas y decirles por ejemplo “tus ojos grises como mar invernal me envuelven en su bruma y me pierden en su profundidad oceánica” cuando la susodicha tiene “los ojos como capulín, oscuros como mi negra suerte de amanecer y no contemplarme en ellos”.

Hay, mis queridos Valedores, celebrantes que tienen varias muescas en su corazoncito, cual pistoleros de San Valentín, de varios 14 de Febreros que cada fecha resucitan, amores idos que regresan pues, como dice la canción “…Que un viejo amor, ni se olvida ni se deja, que un viejo amor, de nuestra alma si se aleja pero nunca dice adiós, un viejo amor”... Sniff, Sniff, Sniff. No lloro, nomás me acuerdo.

Pues bien, queridos Valedores, el Tendero, por ser una semana de amor, de amistad, les ofrece gratis la posibilidad de que cada quién, cada día que pase, lo hagan Día de San Valentín y festejen a su amor con amabilidad, cortesía, cariño, tolerancia y muchos besos y …. bueno, allá ustedes y su mala cabeza.

Valedores (yo espero que ya haya Valedoras, tienen la obligación moral de hacérmelo saber) esta semana recuerden que tenemos que ser felices, aunque sea por hoy.

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